
EL Diario De Chihuahua El floricultor, en medio de un campo de mota de obispo
Cultiva hace seis décadas flores para los muertos
Sarahí Aguirre
El Diario de Chihuahua
Chihuahua— Don Manuel Calleja
tiene 70 años de edad y cuenta que inició a trabajar en la siembra y cultivo de
flores desde que su padre le enseñó, cuando tenía 7: “salía de la escuela y me
ponían a limpiar y a deshierbar allá por los años 50”, comenta el veterano,
quien explica con pocas palabras el amor que ha desarrollado por esta actividad
a lo largo de su vida.
Él vive en La Concordia, en donde tiene una parcela de tierra que él
mide por surcos: son 45 surcos de flores los que siempre y cultiva tres veces
por año flores de cempasúchil, crisantemo y
mota de obispo, con lo que mantuvo a su familia de cuatro hijos.
“Mi papá nomás me heredó la sembrada, porque mis abuelos ni los conocí
y no sé a qué se dedicaban. Pero esta parcelita me la traspasó la dueña y
ahorita yo tengo mis surcos. Cada año, mis clientes me piden sembrar tantos
surcos de tal o cual flor”, explica el sembrador.
Sus hijos lo han ayudado siempre y hoy en día, vive con el mayor de 45
años, quien tiene en renta otra parcela y él también se dedica a la siembra de
flores; juntos, siembran cempasúchil a principios de agosto para cultivarlas
justo antes del Día de Muertos; en noviembre, se siembran las flores para las
festividades del mes de mayo y en febrero las del mes de marzo.
Cuando las flores están listas para ser cultivadas, sus mismos clientes
acuden a cortarlas y de las flores que sobran, él mismo las vende a los vecinos
o gente que se acerca a comprar un ramo para llevar a sus difuntos.
“Pues gané para poder mantener a mi familia. A lo mejor hoy gano más
dinero que antes, pero antes me rendía más, porque los precios del agua, la
gasolina y la comida, todo estaba más barato. Hoy no rinde el dinero pa’nada.
Me acuerdo cuando la gasolina costaba 80 centavos el litro…”, comentó.
Cada cosecha, don Manuel estima que gana unos 35 mil pesos: “La tierra
trabajándola, le paga a uno. Lo que más me gusta de mi trabajo, es que aquí no
me manda nadie: las plantas son las que me mandan hacer las cosas, me gusta que
me manden las plantas y no un patrón”.
Finalmente, entre el campo floreado y el fuerte Sol de la mañana, el
señor Calleja aprecia lo que ha sido su vida trabajando la tierra, en
tranquilidad, aunque con mucho trabajo: “estoy viejo, me quebré un cuadril, me
duelen las rodillas y las manos, pero aquí estamos trabajando a como uno
puede”, concluyó.
Reportera: Sarahí Aguirre
Entrevistado: Manuel Calleja, agricultor
La nota de “color” está basada completamente en una entrevista de
semblanza sobre la vida de este agricultor. Seguramente para contextualizar con
el Día de Muertos, que está a poco menos de dos semanas.
Posibles preguntas:
¿Desde hace cuánto se dedica al cultivo de flores?
¿Cómo comenzó?
¿Con cuánto terreno para sembrar cuenta?
¿Su familia le ayuda?
¿Qué tipo de flores siembra?
¿Gana más o menos que antes?
¿Le alcanza con sus ganancias?
¿Cómo es seguir trabajando después de tanto tiempo?
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